El leonés que descifró las lenguas de la Batalla del Ebro

‘La amarga derrota de la República’ narra los últimos días de la Guerra Civil a través de Patricio de Azcárate, descendiente de la legendaria saga leonesa. La cinta, producida por Félix Vidal y dirigida por Rosa Brines, se estrena en León el 1 de septiembre.

El 31 de octubre de 1937 se producen intensos preparativos para la batalla del Ebro. Negrín atistababa la II Guerra Mundial y pensó que alargar el conflicto beneficiaría a la causa republicana. Los comienzos de la batalla fueron buenos. Franco ni siquiera se enteró de que se formó el ejército del Ebro. Consiguió penetrar en el interior y acercarse al objetivo: Gandesa, con el fin de unir los territorios republicanos de Cataluña y Valencia.

Un joven de 18 años, Patricio de Azcárate, vivió aquellos días en primera línea. No con un fusil, sino como secretario y traductor del jefe del Estado Mayor. «Salíamos casi todos los días a visitar a las tropas de Líster, que estaba con el tercer cuerpo». El chico, de sangre leonesa, perteneciente a la saga de los Azcárate que nació en Londres, donde su padre, que había sido diputado por León (1917) y administrador de la Fundación Sierra Pambley (1920) estaba destinado por la Junta de Ampliación de Estudios de la Institución Libre de Enseñanza. Luego se trasladaría a Ginebra, al frente de la Sección de Minorías de la Sociedad de Naciones primero y a partir de 1933 como secretario general con el apoyo de Francia y Gran Bretaña. Durante su mandato se construyó el actual edificio de la ONU en Ginebra

En 1936, Pablo de Azcárate es nombrado embajador en Londres por el Gobierno de la República, mientras Franco encargó al duque de Alba la repreesentación del suyo. Era uno de los dos hombres de confianza de Juan Negrín, un médico canario que fue presidente del Gobierno de la II República de España entre 1937 y 1945, junto con el vallisoletano Marcelino Pascua.

«La vida de la embajada no me gustaba nada», confiesa éste en el documental. «Quería ir a España. Mi hermano (Manuel Azcárate) ya estaba allí». También se encontraba en el fragor de la batalla el coronel Pachi Azcárate, tío de Patricio y Manuel, que era inspector general del cuerpo de ingenieros y un personaje clave en la batalla del Ebro.

Cuando por fin le permiten ir a España, en Barcelona, en el hotel Colón, «no me recibieron con gran entusiasmo. Era el ‘hermanito’. Carrillo me preguntó: ¿Qué sabes hacer?», recuerda. El joven tenía el bachillerato y hablaba cuatro idiomas. Con este curriculum le destinan con el tercer batallón Dabrowsky y el tercer batallón Lincoln, compuesta por varias unidades de brigadas internacionales y españoles. Así es como se convierte en secretario y traductor del jefe del Estado Mayor.

En España lucharon entre 35.000 y 60.000 personas de 53 países distintos —unas 15.000 perecieron— para defender la democracia contra el fascismo. «Me recibe el coronel Sánchez Rodríguez, militar de carrera», explica. La batalla comienza el 25 de julio de 1938. «Franco trajo a lo mejor de su ejército y la aviación alemana», relata. El bando republicano sufrió «un auténtico abandono con la farsa de la no intervención» que permitió que la Alemania nazi y la Italia fascista ayudaran al bando sublevado.

En este contexto de superioridad —el armamento de la Unión Soviética queda bloqueado en un puerto francés—se empiezan a producir también disensiones en el bando republicano. Unos, partidarios de negociar con Franco. Negrín prefiere resistir.

El VII Festival de Cine y Televisión Reino de León acoge el 1 de septiembre a las 21.30 horas en el Auditorio de León el estreno del documental ‘La amarga derrota de la República’, una cinta producida por el leonés Félix Vidal y que dirige la valenciana Rosa Brines. Amigo personal de Patricio de Azcárate, el también presidente de la Asociación de Amigos de la Fundación Juan Negrín quiso recoger un testimonio de excepción sobre aquellos aciagos días del fin de la guerra y cotejarlo con los últimos análisis de prestigiosos historiadores como Ángel Viñas.

«Mi objetivo es conservar viva la memoria de Patricio de Azcárate y hacerlo de forma didáctica. Me gustaría que este documental se pasara en los institutos», explica Vidal. Y de paso contribuir a afianzar el relato que apuntalan las últimas investigaciones de los historiadores: «El contexto de la llamada Guerra Civil española fue más que una guerra civil, fue una guerra internacional», apostilla.

Y no solo, ni mucho menos, porque la aviación alemana y las tropas italianas intervinieran a favor de los rebeldes en la contienda o por la participación de las brigadas internacionales en el otro bando. «Los contratos de compra de armas de los rebeldes monárquicos son de junio de 1936. La guerra estuvo internacionalizada desde el primer momento», comenta. De hecho, sostiene, «no se hubieran sublevado si no hubiera sido por la ayuda internacional. Aviones y armas pesadas no se compran para un golpe de Estado».

Desde estas investigaciones se desmonta «el mito de la inevitabilidad de la Guerra Civil y de que los culpables fueron los comunistas, por un lado, y Juan Negrín como ‘juguete’ de los comunistas». Con los últimos pasos del presidente del Gobierno en Petrer — en clave, la conocida como posición Yuste—, antes del exilio.

Ángel Viñas reivindica la figura de Negrín en ‘La amarga derrota de la República’. «No fue un juguete de los comunistas. Fue el hombre adecuado en el momento adecuado. EL gran político de la República». Pero la batalla del Ebro fue el principio del final. «Nuestro ejército ya estaba desmoralizado. Sobre todo las brigadas internacionales. Manuel Tagüeña organizó el último pase del Ejército del Ebro. Y Negrín pidió la retirada de los militares no españoles de la batalla, pensando que se iban a retirar italianos y alemanes. En Esplugues pronuncia el famoso discurso de despedida a las brigadas internacionales en el que se compromete a concederles la nacionalidad a todos sus miembros.

La Junta de Madrid decide dar un golpe contra el Gobierno de Negrín. El golpe de Casado, con el respaldo de Besteiro, pone fin a la idea de sostener la guerra española para enlazar con el conflicto europeo en ciernes. El presidente del Gobierno parte rumbo al exilio desde el aeródromo de Monóver, no sin antes visitar la posición Dakar para despedirse del PCE y pedir que no hubiera una guerra civil dentro de la Guerra Civil.

«No creo que se hiciera ilusiones sobre un posible regreso», cuenta su nieta, Carmen Negrín, en el documental. Pablo de Azcárate consigue una casa para el Gobierno republicano en las afueras de Londres. Franco es reconocido por los gobiernos de Francia y Reino Unido. También regresa Patricio de Azcárate, con la carta que le entregó un humilde brigadista inglés que conoció en la batalla del Ebro antes de morir. «No conseguí encontrar a la familia», lamenta.

El final es conocido. Como le dijo a Patricio Azcárate el profesor y poeta Jonh Cowford, decano del Trinity College enrolado en las brigadas internacionales, en plena Batalla del Ebro: «Si se gana, ganamos la guerra; si se pierde, perdemos».

En febrero comienza «la mayor tragedia humanitaria de España» con más de medio millón de personas saliendo a pie hacia el exilio. El 1 de abril de 1939 Franco proclamaba su victoria y empieza «la mayor represión en tiempos de paz conocida en Europa». El 1 de septiembre Hitler invade Polonia. Comenzaba la II Guerra Mundial…

 

Puedes leer el artículo completo en Diario de León

Menú